La legítima defensa del pueblo israelí

23/Oct/2015

El Observador

La legítima defensa del pueblo israelí

Banderas israelíes, adultos, jóvenes y familias enteras –un millar de personas, aproximadamente–, y un drone que sobrevoló en la plaza Trouville en el breve evento de apoyo de la colectividad judía a Israel en medio de la tensión que se vive por estos días en ese país y en Palestina. Con la brisa típica de la rambla montevideana, con un cielo encapotado que anunciaba lluvias, la tónica de los discursos apuntó a rechazar el “terrorismo” proveniente de grupos palestinos y a la legítima defensa de Israel ante las agresiones del vecino.
La embajadora israelí en Uruguay, Nina Ben-Ami, agradeció el apoyo del gobierno uruguayo que condenó, hace dos semanas en un comunicado, los ataques a ciudadanos hebreos. “Estamos por una causa justa. En las últimas tres semanas hemos vivido una serie de apuñalamientos, de ataques a coches, de pedradas. El pueblo de Israel trata de seguir adelante y defenderse frente al terrorismo”, indicó la diplomática. “Estuvimos en situaciones peores, pero vale recordar que tenemos un pequeño sector de tierra que hay que defenderlo con todo el corazón”, añadió.
Ben Ami dijo que no puede “tolerar” llamar a la actual escalada de tensiones como “ciclo de violencia”. “No se puede poner al asesino y a la víctima en el mismo plano”, aseveró. “Este camino no conduce a la paz ni a la creación del Estado palestino. Esto pasa por el reconocimiento y el respeto”, añadió la embajadora israelí. También se refirió al conflicto que se ha generado en torno al Monte del Templo, o Explanada de las Mezquitas para los musulmanes y palestinos, que Israel controla. “Es falso el rumor en torno a que se cambiará el status quo del Monte del Templo”, dijo.
Previamente, había tomado la palabra Oscar Sapolinski, presidente de la Federación Juvenil Sionista de Uruguay. En primera instancia, afirmó que el encuentro en la rambla de Pocitos se debió a un llamado por la paz en Medio Oriente y para decirle “no al terrorismo y a la violencia”. Dijo que los ciudadanos israelíes viven una nueva “ola de terrorismo” y que viven bajo la amenaza constante. “Sentimos el deber moral de pronunciarnos en nombre de los judíos uruguayos” en el apoyo al Estado de Israel.
A su vez, Sapolinski indicó que existe una “tergiversación” de la realidad cuando se informa sobre los hechos desde el lado palestino. Dijo que hay una permanente “incitación al terror y la violencia” y que los jóvenes y niños palestinos son “víctimas del lavado de cerebro” que llevan a odiar a los israelíes y a atacarlos. “Hasta cuando presenciaremos que los grupos terroristas distorsionen la realidad” y hagan ver que Israel es responsable de los hechos violentos.
Al igual que la embajadora Ben-Ami, Sapolinski agradeció el pronunciamiento del gobierno uruguayo. “Destacamos la actuación de Cancillería, que condenó los ataques a israelíes”, aseguró.
El acto, que comenzó con el himno uruguayo, finalizó con las estrofas patrias de Israel, a la vez que se lanzaron globos blancos y azules en “señal de paz”. También hubo un minuto de silencio por las víctimas del conflicto.
DISCURSO DE EMBAJADORA DE ISRAEL NINA BEN-AMI
Buenas tardes. Shalom!
En nombre del pueblo de Israel, quiero agradecerles por su apoyo. Por estar hoy, aquí, de pie, por la justicia, por la paz y con Israel.
Es bueno, verlos aquí, expresando su solidaridad por una causa justa. No estamos solos y todos los que están aquí son testimonio de ello.
Las últimas tres semanas hemos estado viviendo una ola diaria de apuñalamientos, ataques de coches, lanzamiento de piedras dirigidas contra hombres, mujeres y niños, familias en sus coches, ancianos esperando en la parada de ómnibus, policías y soldados en el cumplimiento del deber.
A todo esto se sumaron los ataques con cohetes desde Gaza, lo que agregó el terror del aire hacia las calles.
Estos asesinos se escondieron detrás de chalecos antibalas que usa la “prensa”, persiguiendo a sus víctimas con sus cuchillos en alto.
Son asesinos palestinos frenéticos de todas las edades, que parecen una pesadilla.
Pero no es una pesadilla, esto es real.
El pueblo de Israel intenta continuar seguir adelante con sus vidas, con valentía, defendiéndose con todos los recursos disponibles contra un terrorismo ciego que está arremetiendo contra nosotros con una violencia cobarde pero mortal.
Lo hacemos con coraje y determinación.
A través de la historia, estuvimos en situaciones peores. Hay que recordar que finalmente tenemos nuestro pequeño rincón de la tierra, nuestro hogar, algo que nuestros abuelos y bisabuelos sólo podían soñar. Así que hay que defenderlo con todo el corazón.
Pero tengan claro que estos son días difíciles en las ciudades y pueblos de Israel.
Y tan doloroso como el terror lo es, el discurso público alrededor de esto, lo cual es aún más preocupante.
Esto no se trata de la desesperación, o la colonización o la ocupación. Nada puede justificar estos actos criminales.
Ninguna queja puede llevar a apuñalar gente.
El cuchillo como arma, no es tan letal como los atentados suicidas de la década de 1990, pero sí consigue aterrorizar a la población.
Estos terroristas tienen conductas que se parecen más a yihadistas tipo ISIS, que a cualquier tipo de movimiento legítimo de “resistencia”.
Y quiero aclarar algo: corre un falso rumor de que hay algún intento israelí de cambiar el status quo en el Monte del Templo, ¡pero es una mentira absoluta!
Inclusive, si de alguna manera fuera cierto – que no lo es – ¿eso justifica apuñalar, asesinando a gente inocente? Me niego a aceptar eso. Ninguna persona responsable puede tolerar eso.
Esto es un producto del odio visceral a los judíos y un rechazo feroz a nuestro derecho a vivir en la tierra de Israel. ¡En cualquier parte de la tierra de Israel!, antes o después de las fronteras de 1967.
La joven generación de palestinos creció alimentándose durante años con odio y con incitación a través de la televisión palestina pública, a través de su sistema escolar, y a través de sus líderes.
Ahora estamos viendo los resultados.
Cuando los predicadores de Gaza se enfrentan a las cámaras, llaman a sus seguidores a salir a las calles para mutilar toda la cantidad posible de judíos, y derramar la máxima cantidad de sangre posible. ¡Es pavoroso vivir esto!
Cuando Abu Mazen describe como “heroico” el asesinato de los esposos Henkin en presencia de sus cuatro hijos, cuando expresa su indignación por los “pies sucios” de los judíos que “contaminan” la mezquita de Al Aqsa, nos enfrentamos a la incitación de una persona que se supone debe ejercer un liderazgo responsable.
Hay otra cosa que no puedo tolerar: Y es escuchar el término “ciclo de violencia”. ¿Cómo se puede poner al asesino y la víctima en el mismo plano?
Como decía Winston Churchill: “No se puede equiparar el pirómano con el bombero”.Porque esa es una confusión moral.
Otra cosa es segura. Este camino no conduce ni a la paz ni a la condición de Estado para los palestinos.
El camino hacia la paz pasa por el reconocimiento mutuo y la negociación.
La violencia implica matar y herir a un montón de gente, y asustar, y aleja a los palestinos de cualquier tipo de estado independiente. Simplemente hace que sus sueños se alejen.
Así que hago un llamamiento para poner fin a la incitación, y reclamo el derecho del pueblo israelí a defenderse.
Por una mayor claridad moral. Por la verdad, la justicia y por la paz.
Porque el pueblo de Israel, y nuestros vecinos palestinos, merecen paz y un futuro mejor.
Trabajemos juntos por ese sueño.
Para finalizar, quiero agradecer al Gobierno Uruguayo por su permanente apoyo. Nuestros valores comunes contra el terrorismo y por el diálogo, nos une y fortalece.
Muchas gracias a todos. ¡Am Israel Jai!
DISCURSO DE OSCAR SAPOLINSKI, PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN JUVENIL SIONISTA
Estimados Amigos:
Nos hemos convocado, hoy, lamentablemente ante los sucesos de pública notoriedad, una vez más, para proclamar con toda la fuerza de nuestra voz: “Por un Medio Oriente en paz. No más terrorismo, no más violencia, no más odio”.
Sentimos la necesidad de expresar nuestro apoyo al Estado de Israel, víctima de una nueva ola de terrorismo.
No lo hacemos sólo porque nos consustanciamos con el drama que consiste en vivir bajo la amenaza de un atentado que puede acechar en cada esquina.
No lo hacemos sólo porque es natural para todo ser humano querer vivir en paz.
Lo hacemos también, porque sentimos el deber moral de estar hoy aquí y pronunciarnos en nombre de los judíos uruguayos.
Durante años hemos bregado incansablemente por hacer sentir nuestra voz en defensa de alcanzar la tan anhelada paz que permita a los habitantes de Medio Oriente lograr el necesario grado de convivencia para desarrollar una vida digna para todos.
Lamentablemente, nos encontramos ante esta nueva ola de terrorismo, detrás de la cual hay una constante incitación a la violencia basada en la tergiversación de la realidad. El viejo terror ha encontrado nuevas formas.
Desde liderazgos cimentados en la incitación al terror y la muerte se han atribuido a Israel intenciones y actitudes envenenando la mente de jóvenes palestinos, muchos de ellos menores de edad, que son víctimas de un verdadero lavado de cerebro que los hace sacrificar su propia vida bajo el signo del terror.
Todos aquellos que con buena intención estén preocupados por el bienestar de la población palestina, deben exigir que cese esta incitación a la violencia que envuelve a estos jóvenes desde hace tanto tiempo y que se ha agudizado en las últimas semanas. No podemos seguir viendo como en los medios de comunicación palestinos aparecen cuchillos de donde chorrea sangre en las manos de enmascarados presentados como héroes.
Porque eso, mata a los israelíes víctimas de los atentados. Pero también mata a la sociedad palestina.
No hay en la actualidad un equilibrio de violencia. No hay un “círculo vicioso” que cobra víctimas en ambas partes. Hay un desprecio unilateral a la vida de los seres humanos. No sólo a la de los que erróneamente se consideran enemigos, sino a la propia.
Vigente más que nunca está la expresión de Golda Meir: “La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.
Nos desgarra la muerte de los palestinos que son producidas porque son lanzados a atacar a ciudadanos indefensos. Se lanzan a atentados en la calle, en ómnibus y paradas. Atacan armados de cuchillos, protagonizan atropellamientos, siempre buscando la muerte del atacado y ofreciendo su propia vida, en la demostración más cabal de enceguecido fanatismo.
Ningún país normal podría aceptar una situación así sin actuar. Para nosotros, que vivimos en esta sociedad que ha hecho gala del respeto por el prójimo, es difícil imaginar lo que puede sentir el ciudadano israelí, para el cual subirse a un ómnibus o simplemente caminar por la calle, pasó a ser un riesgo de vida.
Destacamos la acción de nuestra cancillería, que haciéndose eco del sentir del pueblo uruguayo condenó los bárbaros actos terroristas desde su inicio.
En las tres semanas que han transcurrido desde el inicio de esta vorágine, se produjeron alrededor de 45 atentados con la correspondiente secuela de muertes y heridos. Familias quedaron destrozadas, los destinos de muchos jóvenes se truncaron y lo peor de todo, el odio salió fortalecido. Hemos advertido estupefactos como el grupo terrorista Hamas consideró estos ataques como heroicos, exhortando a reiterarlos y agregando, de esta manera otra perla a su historial de violencia y ceguera fundamentalista.
¿Hasta cuándo podemos permitir que estos grupos terroristas sigan distorsionando la realidad?, ¿Hasta cuándo se puede tolerar el tener que vivir con miedo constante? ¿Hasta cuándo hay que soportar que cataloguen a Israel de genocida solo por defender los derechos de sus ciudadanos?
Los jóvenes aquí presentes, buscamos con nuestra participación aportar un pequeño granito de arena, para que se sume a los esfuerzos en todo el mundo que permitan acercarnos a la tan ansiada paz. Ansiamos que no se sieguen más vidas de jóvenes como nosotros. También aspiramos a que se respete la vida de esos otros jóvenes que son incitados a sacrificarse en el altar del odio y la intolerancia.
Aspiremos que alguna vez todas las partes entiendan que es la misma mano la que empuña el cuchillo que la que se extiende para sellar la paz.